Hay gente a la que se le echa de menos.
Gente que ya no está, gente que está, pero no, justo a tu lado, pero al otro lado del mundo... Gente que ha preferido irse de tu lado, o que no les ha quedado otra, que la vida es lo que tiene, que se impone, por mucho que tú intentes manejarla a tu gusto.
Y luego está la gente a la echas de más. Aquí hay dos tipos. Están esas personas que te desbordan, las que te superan, que no te dejan espacio, absorven todo lo que pueden de tí, con buena o mala fé, pero lo hacen. Esas agotan, negativizan...
Pero también están esas que tú no dejas que se marchen, te niegas, las retienes en tu interior, contigo, bien pegadas a tu piel.
Algunas de estas, la mayoría, duelen... y duelen mucho. Pero aún así, es mejor ese dolor que el vacío que dejarían si las dejaras marchar.
Últimamente echo mucho de más a ciertas personas... y me están doliendo la vida, que no jodiendo...
Duele, pero sonrío con/por ellas.
jueves, 5 de febrero de 2015
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