miércoles, 3 de marzo de 2010

Echándote de menos...

Estoy tumbada, boca abajo.
Noto el sol en toda mi piel... y ese calor me hace tener como mariposas en el estómago... como cuando estás nerviosa por ver a esa persona... me parece una senación mágica que espero no dejar de sentir nunca!
Te oigo... te oigo y te huelo.
También puedo oler el protector solar que me acabo de poner.
Con los ojos cerrados, me dejo llevar por mis pensamientos. Se me antoja imposible imaginar un sitio donde me apetezca estar más que donde estoy ahora mismo.
Me quedo dormida, pero no del todo, que oigo a los niños jugando en la orilla, peleando para que el agua no se lleve su castillo...

Ahora tengo calor. Me doy la vuelta y, con el sol en la tripa, las mariposas se revolucionan. Qué irónico! Hoy en día, que algo tan natural como el sol nos de mucho más que todas las cosas por las que peleamos todos los días del resto del año, me resulta hasta gracioso...

No aguanto más, me levanto, y ahí estás... Me haces sentir tannn pequeñita!! Pero con tantas ganas de vivir que me comería el mundo! Y me acerco a tí...

No te toco todavía, bueno... un poquito, con los dedos de los pies, tan cálidos por el contacto con la arena blanca. Un escalofrío recorre mi espalda, todavía ardiendo.

Me encanta lo que me haces sentir... Me encantas!! Siempre lo pienso, y hablo contigo en primera persona, lo sabes...

De pronto, suena mi despertador, y vuelvo a la realidad.

Qué ganas de que llegue el verano. Qué ganas tengo de verte!! Hoy te echo de menos más de lo normal... Cómo te quiero!!

Como dijo Serrat... Qué le voy a hacer si yo nací en el Mediterraneo.

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